Reseñas

07 Dic

Libros para Pensar: Raíces Históricas del Federalismo Latinoamericano

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CHIARAMONTE, José Carlos. Raíces Históricas del Federalismo Latinoamericano- 1ª ed. – Buenos Aires, Sudamericana, 2016. 320 Págs. 

José Carlos Chiaramonte es historiador, profesor de Filosofía, docente universitario, e investigador del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” -UBA/ CONICET- del cual fue director entre 1986 y 2013.

En este ensayo expone un análisis sobre una temática clave como ha sido y aún es el federalismo latinoamericano e intenta explicitar el porqué de su particular funcionamiento. Busca revisar y explicar nociones que hasta no mucho tiempo atrás eran aceptadas ampliamente por los estudios históricos y por el gran público: la nacionalidad argentina como fruto del nuevo estado y no preexistente a este; la común creencia de la superioridad de las naciones anglosajonas sobre las latinas, y otras cuestiones que condicionan la forma en que se entendió el federalismo en Latinoamérica.

Basa su análisis en estudios y testimonios de época, recoge las visiones de destacados intelectuales y teóricos como Juan Bautista Alberdi y de los actores políticos que tuvieron un rol determinante en la construcción de los nuevos estados en el Siglo XIX y en los debates sobre las potencialidades del federalismo.

Chiaramonte explica al federalismo como una “invención” inédita de las trece colonias anglosajonas en su independencia de Inglaterra, que se expresó en la Constitución Federal estadounidense de 1787 destacando las diferencias idiosincráticas, culturales, institucionales, religiosas, etc. que había entre esos recién creados Estados Unidos y las regiones latinoamericanas que intentaron un implante de ese mismo sistema político en estas tierras.

Por esto, Raíces históricas del federalismo latinoamericano, comienza exponiendo estas diferencias fundamentales en su primer apartado: Las independencias anglo e hispanoamericanas. Allí se explica en clave comparativa las características y las diferencias de las élites anglas e hispanoamericanas tanto políticas como culturales las que en algún sentido deriva de la formación proporcionada por los colleges norteamericanos:  “(…) si bien la ortodoxia puritana en Harvard y Yale se asemejaba a la de las órdenes católicas del mundo hispanoamericano, había una gran diferencia en ambos casos, pues el control por parte de los que velaban la ortodoxia puritana no prohibía la circulación de obras de otras orientaciones. (…)[1]

“Otra de las evidentes diferencias (…) es el carácter de la vida intelectual y política en las colonias (…) condicionadas por las diferentes historias de ambas monarquías ibéricas e inglesa, en especial con respecto a las doctrinas y prácticas tendientes a la limitación del poder del monarca (…) Los colonos se apoyaban en el derecho consuetudinario inglés- el common law- que realzaba los derechos individuales frente al estado y que para defender la libertad individual contra la usurpaciones del poder proveía procedimientos tales como el juicio por un jurado integrado por ciudadanos comunes en lugar de un juez nombrado por las autoridades. Por último, cuenta la influencia del pensamiento radical inglés del siglo XVII y comienzos del XVII que, durante la intensa discusión política estallada décadas antes de la independencia le proporcionó argumentos para enfocar su conflicto con la metrópolis, como se comprueba en la abundante folletería y hasta en los sermones de los predicadores”.[2]

Esta comparación es un paso previo al análisis de la cuestión rioplatense en la segunda sección. El “federalismo” rioplatense explica los mecanismos de representación en un sistema político monárquico de los reyes borbones españoles, mucho antes de que surgiera la Primera Junta de Gobierno en 1810.

  Y algo en lo que hace hincapié Chiaramonte son las “antiguas constituciones”: es decir normas y formas de la sociedad basadas en el antiguo derecho español, la Biblia, tradiciones jurídicas, que se mantienen vigente más allá de la adopción paulatina de las normas republicanas. Aquí se detiene en las provincias y sus trayectorias a partir del proceso de emancipación iniciado en la Semana de Mayo de 1810, para reinterpretar ideas o conceptos tradicionalmente aceptados sin discusión: como la asociación entre caudillismo y anarquía que ignora las bases jurídicas y tradicionales que los caudillos provincianos mantuvieron y aceptaron; o la confusión entre Estado Federal que une dos soberanías bajo si, (la nacional y la provincial), y una Confederación donde el poder central tiene menos peso y se conserva una mayor autonomía por parte de los estados soberanos miembros.

Contribuir a la comprensión de  esta  diferencia, (entre Estado Federal y Confederación), es central en el ensayo de Chiaramonte y un gran aporte a la comprensión de la complejidad de la relación Nación-Provincias en la actualidad.

En la tercera parte, El “federalismo” en otras regiones hispanoamericanas, rastrea los antecedentes y los cambios en los mecanismos de representación en la relación Metrópolis-colonia durante el siglo XVIII; y nuevamente compara este aspecto con las colonias angloamericanas. En un segundo apartado analiza las soberanías locales en Hispanoamérica, y el papel del cabildo como gobierno estrictamente local. Por último toca los casos específicos de Chile, Paraguay, Brasil, México y la Gran Colombia.

Dentro de las consideraciones finales, se expone brevemente las principales explicaciones analizadas para entender, primero, la debilidad actual del federalismo latinoamericano, al que el autor relaciona a cómo se dieron las construcciones de estados federales en Latinoamérica: provincias débiles económicamente y demográficamente, que se unen para recibir un beneficio, (a partir de su condición de inferiores) de un aparato central Estatal que logra sobreponerse a esas provincias dejándolas con menor poder de decisión.

Y anexo a esto, son las características del nacimiento del Estado Federal latinoamericano, donde predomina (como en el caso argentino) la poca negociación en la construcción del Estado Federal: un caudillo líder y poderoso como es Justo José de Urquiza, luego de ganar la importante batalla de Caseros, impone (a diferencia de Norteamérica donde los estados entablan arduos debates anteriores a aceptar pertenecer a la Unión) la primacía de sus intenciones en la organización estatal.

Chiaramonte entiende que dentro de la historia del federalismo se encuentra la explicación para los alcances y las limitaciones del federalismo argentino actual.


[1] CHIARAMONTE, José Carlos. Raíces Históricas del Federalismo Latinoamericano- 1ª ed. – Buenos Aires, Sudamericana, 2016. Pág. 51

[2] CHIARAMONTE, José Carlos. Raíces Históricas del Federalismo Latinoamericano- 1ª ed. – Buenos Aires, Sudamericana, 2016. Pág. 37

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